Cuba ondea la bandera de la diversidad sexual al menos por un día


Organización Editorial Mexicana
17 de mayo de 2008
DPA
La Habana, Cuba.- En el Pabellón Cuba, el céntrico local de La Habana habituado a recibir actos políticos o conciertos, colgaba este sábado una bandera diferente a la cubana: la multicolor símbolo del movimiento gay. Abanderados por la sexóloga e hija del presidente Raúl Castro, Mariela Castro, los homosexuales, transexuales y travestis “tomaron” este sábado el pabellón para lanzar una batalla distinta, el respeto a la diversidad sexual.

Desde la altura que le proporcionan sus inmensos tacones, Kiriam, un travesti de 31 años, contempla sonriente los cientos de personas que este sábado acudieron a las actividades por el Día Mundial contra la Homofobia.

Satisfecha, no tiene reparos en contestar con paciencia cuál es una de sus principales tareas como “promotora de salud” del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) que dirige Mariela Castro.

“Se trata de demostrar al mundo que porque tengamos una preferencia sexual distinta no significa que seamos malas personas o con aberraciones sexuales o mentales. Solamente somos diferentes y lo que importa verdaderamente es lo que lleva el ser humano por dentro, no nuestra apariencia o cómo nos maquillamos”, explica.

Cerca de ella, en uno de los puestos de información Carla, una transexual de 23 años y también promotora de salud, entrega con una gran sonrisa carteles, calendarios y folletos informativos que muchos niños, aunque no se fijen realmente en el contenido de los afiches, le arrebatan de las manos “para llevarlos a la maestra”, señalan.

Misión cumplida, dice Carla. Hasta su puesto se han acercado este día numerosas personas con “muchas inquietudes”, explica. “No saben qué es un travesti, un transformista, tienen inquietudes de cómo usar el condón a pesar de que hay bastante publicidad en el país”.

“Las personas se asombran de ver que un homosexual o travesti se les acerque a darles información, porque siempre tienen al travesti o al gay como algo que no tiene nivel, que no sirve para nada, que no somos socialmente útiles, y lo que estamos demostrando hoy acá es lo contrario”, afirma.

“Este es un momento muy importante para los cubanos y las cubanas porque por primera vez nos reunimos de esta manera para hablar con profundidad y sobre bases científicas sobre estas realidades”, coincidía Mariela Castro al inaugurar el evento, en el que además de información se celebraron coloquios, talleres y espectáculos.

Y, agregaban muchos de los asistentes, lo importante es que esta vez cuente con el apoyo institucional, personificado este sábado con la presencia del presidente de la Asamblea Nacional (Parlamento), Ricardo Alarcón.

Para el poeta Norge Espinosa, este apoyo de las instituciones de masas del país, “para asombro de mucha gente y para alegría de muchas más”, constituye precisamente un “punto de partida” que “no se debe desaprovechar”, afirma el autor del poema “Vestido de Novia”, que en los últimos 20 años se convirtió en uno de los himnos del movimiento homosexual en Cuba.

Este acto “tiene que ser el punto de arranque de un tipo de profundización muy larga con la gente, de diálogo con mucha gente y tomando sobre todo como aliado a la juventud”, sostiene.

Pero no todo el mundo estaba este sábado contagiado de la alegría y esperanza que la celebración del Día Mundial contra la Homofobia a tan alto nivel provocó en muchos de los asistentes.

Pachuli, una peluquera travesti de 26 años, mira con un cierto enfado a su alrededor.

“No hay ningún cambio, todo sigue igual y cada vez se pone peor, y todo esto es una payasada, un teatro montado porque al final, cuando caiga la noche, va a seguir siendo lo mismo, la represión”, afirma desencantada.

“Aquí hay mucha represión, no se puede salir a la calle porque uno tiene miedo, te tiran cosas de los balcones, se fajan contigo. La policía es la primera que te reprime, te pone multas por gusto y te da golpes… y no te dan trabajo porque tienes las cejas sacadas, el pelo largo y no tienes apariencia masculina. Todo sigue igual”, se lamenta.

Una opinión que sin embargo no comparten Omar y Mayra, dos amigos homosexuales que rondan los 60 años y que conocieron los tiempos duros en Cuba, cuando los homosexuales eran internados en campos de reeducación y expulsados de las universidades.

“Nosotros pensamos, ‘ojalá nos hubiera tocado vivir en estos tiempos’, nos hubiéramos sentido mejor, más satisfechos, más cómodos. No hay el nivel de represión de antes, entre los familiares, incluso en los centros de trabajo y estudios ahora (la homosexualidad) es mejor aceptada”, afirma Omar.

Ambos coinciden en que, al igual que en muchos otros países, a la lucha por el respeto a la diversidad sexual le queda “mucho” aún por hacer en Cuba.

Pero al menos, este sábado la bandera arcoiris ondeó con orgullo en La Habana. “Somos reinas por un día”, sonríe la transexual Carla. (Tomado de El Sol de México)

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One Comment to “Cuba ondea la bandera de la diversidad sexual al menos por un día”

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