¿Por qué yo?…


Suscribete a AkerunoticiasPor Julio Antonio Molinet/El Diario de El Paso

A sus 96 años, Henry Kellen, mantiene fresco en la memoria aquellos “aterradores momentos” que le tocaron vivir durante el Holocausto Nazi.Ya se siente cansado por el paso de los años, sin embargo, su espíritu le hace gritar, denunciar “el más grande genocidio de la historia para que no vuelva a repetirse”.

Por instantes mezcla pasado con futuro, presente con pasado, presente y futuro. Una que otra lágrima le surca el rostro por la maldición o el regalo de haber quedado con vida.

“¿Por qué yo?”, se cuestiona, todavía, recordando que “todos los seres amados se fueron” y que “tantos miles murieron”. Y, de inmediato, repite cifras como quien no quiere olvidar, “30 mil prisioneros en Kovno… cuatro mil sobrevivientes… seis millones de judíos asesinados”.

De manera casi simultánea, se responde: “soy sobreviviente porque tengo una misión: ser la voz de quienes fueron masacrados”.

Heniek Kacenelenbogen (hoy Henry Kellen), nació en Lodz, Polonia en 1915. Ciudad ubicada a 120 kilómetros de Varsovia, la capital, y considerada la segunda más grande del país. Sus moradores (polacos, alemanes, rusos y judíos) se dedicaban a la industria textil.

Según narra, su infancia fue feliz, sin embargo, debido a la profunda herida que le dejó el nazismo habla poco de su ambiente familiar.

Después de cursar sus estudios, básicos y previos, asistió a la Universidad en Francia. En 1938, se graduó como Ingeniero Mecánico Textil. Ya como profesional se asentó en Lituania, para ese entonces una de las Republicas Soviéticas, y que fue invadida por el Ejército Alemán en junio de 1941.

Durante esa etapa los nazis retomaron los llamados Ghettos, una especie de “sector que era cerrado para que sólo se entrara y no se saliera”, recordó. Y explicó: “ahí confinaban a los judíos para que murieran de hambre y enfermedades”.

Aunque se extendieron en Grecia, Italia, Checoslovaquia, Rumania, Francia, y la propia Alemania, los ghettos más “célebres” fueron los de Polonia, especialmente los de Varsovia debido “a la gran concentración de judíos”.

Kellen y sus familiares residentes por aquel entonces en el pueblo de Kaunas fueron forzados a ir al ghetto de Kovno; allí “vi de cerca la muerte, la inhumana devastación nazi”, acotó.

El vetusto dijo, con angustia, que cerca de 30 mil prisioneros fueron confinados en aquella maquiavélica prisión y que sólo sobrevivieron unos “cuatro mil”. Dentro de los asesinados estuvo “toda mi familia”.

Allí conoció a “mi dulce Julia”, con quien contrajo matrimonio en 1941. Fue su “compañera durante toda la vida”. Una mujer de la que habla con respeto profundo por “su lealtad, voluntarismo, incondicionalidad”.

Y no dice más. Entra en un trance innombrable y después, llora: llora en silencio. Según confesó, en muy pocas ocasiones amor y odio comparten los mismos zapatos, el mismo cuerpo, la misma alma.

La operación “Kinder-Aktion”, aún empoza su mirada. Durante la misma, los nazis, “asesinaron a cientos de bebés y niños del ghetto”.

Desde 1942, se habían prohibido los embarazos y nacimientos, “las mujeres de más de seis meses eran fusiladas si no admitían ser sometidas al aborto. Para evadir esto, muchas escondían su preñez, su alumbramiento y criaban a sus hijos bajo el terror.

Comentó cómo a costa de su propia vida salvó la de su sobrino Jerry. “Cuando tenía siete años lo oculté debajo de una almohada gigante para evitar el bayonetazo de un rifle nazi”, dijo.

Similares acciones realizó con otros tres niños a quienes ayudó a escapar de la muerte.

En julio de 1944 los alemanes incendiaron el Ghetto de Kovno para forzar a los judíos a salir de sus escondites. Las llamasSuscribete a Akerunoticias duraron cinco días. Se estima que cerca de dos mil murieron asfixiados y calcinados, mientras que cientos huyeron a los bosques cercanos. Muchos fueron enviados a los campos de concentración de Stutthof y Dachau.

Según Kellen, la comunidad de judía de Kovno guardó su historia en archivos secretos, diarios, dibujos y fotografías, “por eso llegaron hasta hoy”.

Después de una serie de circunstancias “providenciales”, Kellen, su esposa y Jerry escaparon de los nazis. El granjero lituano Andrius Urbanas les ocultó hasta el fin de la guerra.

Llegaron a los Estados Unidos, en julio de 1946. Desde entonces han vivido en la ciudad de El Paso. Como la pareja no tuvo hijos, adoptaron a Jerry como tal.

Julia Kellen falleció hace unos años. “Era una dulce mujer, mi compañera para todo, fue voluntaria en muchos proyectos”, se limitó a reiterar.

Este hombre asegura, seguirá, “hasta la muerte”, en su afán de condenar y advertir aquellos “hechos monstruosos” y, también, para exorcizar “tanto dolor empozado en el alma”.

Y es que teme “se olvide el nazismo”, pues con los años “los sobrevivientes dirán adiós” por ley de la vida; y entonces, “el mundo puede olvidar todo lo sucedido”.

“No podemos permitir que se olvide esta tragedia, para que no se vuelva a repetir”, agregó.

En 1984, después de su jubilación, fundó el Centro de Estudios y Museo del Holocausto, dedicado a todas las víctimas del nazismo alemán. En 2009, recibió el Premio Conquistador, de manos del alcalde John Cook, como reconocimiento a sus contribuciones y dedicación a la comunidad.

Actualmente emplea la mayor parte de su tiempo realizando pláticas en escuelas, grupos cívicos, organizaciones humanitarias e iglesias.

Anuncios

One Comment to “¿Por qué yo?…”

  1. El holocausto no podrá ser olvidado, y la lucha contra el nacifascismo debe seguir, frente a los extremistas y xenófobos que hoy protagonizan matanzas como la de Noruega.
    Rosa Velazquez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: