Sienten que aparecerá


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“Para que vivan bien esas personas que están en los libros”,

El 18 de febrero es una fecha importante para mí. Ese día nació el beato Ciriaco María Sancha, también conocido como el Cardenal Sancha, un santo que por sus milagros, me hizo firme, junto a Santa Teresita, la fe en el poder de Cristo. Ese mismo día murió un ateo, José Saramago, que sobre Dios no me dijo nada que valiera la pena, pero me hizo seguir creyendo en la literatura como fuerza de vida y sentir la convicción de que si Dios no existiera, no habría que inventarlo, porque para crearnos sin Dios, basta la literatura. (raysa white)

Por Tatiana Pérez Rivera

tperez@elnuevodia.com

José Saramago ya no está, si por ello entiendes que no puedes tocar más su cuerpo. Está, obviamente, de otras maneras.

Habita en los libros que leyó, en los que escribió, en sus discursos, en los vídeos que recogen sus palabras y en “a casa”, su adorada residencia en Lanzarote, situada en las Islas Canarias, donde dejó de tener signos vitales el 18 de junio del año pasado.

En esa casa está su famosa biblioteca, punto de encuentro de personajes, historias, amigos reales y de papel. Saramago decía que cada libro “lleva una persona adentro”. Muchas personas habitan, aún, el espacio repleto de libros que más atrae visitantes que accesan la casa-museo abierta desde el 18 de marzo.

“Para que vivan bien esas personas que están en los libros”, cuenta su viuda Pilar del Río, “la estancia es luminosa, grande, acogedora, silenciosa aunque a veces vienen músicos a tocar. Desde luego, pasamos los dedos por los lomos de los libros que no son de los más leídos para que se sientan queridos”.

Del Río siente que cumple una meta cuando habla de la casa que le albergó y que bien describe la personalidad del Nobel de literatura portugués que falleció a los 87 años.

“Saramago, su espíritu, está en su casa. Dicen que se respira Saramago, que sienten que aparecerá por cualquier puerta, tal vez porque dejamos todo como estaba y porque la fuerza de hombres tan indomables y tan fuertes impregna paredes, cuadros y hasta la música que suena. Se lo aseguro: las personas salen emocionadas y hasta conmocionadas de ver los lugares donde José Saramago vivió, trabajó, amó y fue”, garantiza quien trabajó estrechamente con Saramago en la traducción al español de sus libros.

La española confirmó que renovar la casa tuvo como norte “que todo estuviera igual”. Requirió “mucho trabajo, un gran esfuerzo, y por supuesto, una gran inversión económica. Todo tenía que responder a criterios museísticos pero esos criterios no deberían afectar el espíritu de la casa. Creo que lo hemos conseguido”.

Aún aquí

Ha ocupado gran parte de sus días, tras la separación física de su compañero de más de veinticinco años, en comprobar cómo el legado del creador, que se inició como escritor a los 54 años, sigue vigente.

En Italia, en España y en Portugal, países que ha recorrido este año, “se cita a Saramago como un referente de la insumisión, del pensamiento crítico, de la inteligencia creadora que no se conforma con las apariencias, que mira por detrás para ver que tras el aspecto de democracia se puede esconder, y esconde en demasiadas ocasiones, la corrupción, la inmoralidad y hasta el crimen”.

“Estos días, la gente que en España y en otros países ha salido a la calle para poner de manifiesto que el sistema no funciona, que no puede ser bueno lo que genera tanta marginalidad, recuerda que Saramago ya lo venía diciendo”, dice.

“Escribió ‘Ensayo sobre la lucidez’”, agrega del Río, “que es el libro en que los ciudadanos asumen su responsabilidad frente a los malos gobiernos y votando en conciencia, sin presiones, como sienten y quieren, no cómo se les indica, pueden cambiar el panorama”.

Suena serena. Sabe que “cuando el legado está vivo es difícil que muera”.

“El legado de Saramago es el propio Saramago, está en sus libros, en sus opiniones, en sus artículos, en sus conferencias… Y es reclamado, leído y citado porque su pensamiento es de una actualidad absoluta e iluminadora. No tengo que hacer esfuerzos para que la sociedad asuma a Saramago. La Feria de Libro de Sevilla, por ejemplo, ha estado dedicada este año a José Saramago con este título: “De la ceguera a la lucidez”. Que es un buen plan cívico. Si somos ciegos que viendo no ven, hagamos lo posible para ver. Y viendo, siendo conscientes, será una exigencia actuar”, subraya con la convicción que compartía con su esposo.

Las cartas que recibe, los actos que se organizan en honor al portugués que despertaba emociones extremas -lo amabas o lo odiabas- por sus posturas, y los libros atesorados por sus lectores le comprueban que aún “se suspira por él”.

Vida y documental

“José y Pilar” es un documental realizado por el portugués Miguel Gonçalves que captura sus preocupaciones y sueños, sus creencias, su proceso creativo y su relación con Pilar del Río. Luego de revisar 240 horas de filmación, Gonçalves descubrió que él estaba ofuscado con la muerte mientras que el autor, de salud deteriorada, vivía en paz y optimista ante la vida.

“El que está obsesionado con la muerte es el realizador, Saramago la veía con la misma naturalidad con la que vivía”, afirmó del Río sobre el rodaje que culminó dos años antes de su fallecimiento.

“Jamás tuvo miedo, ni ira. No le gustaba morir, pero lo hizo sin dramas, sin apuros, sin sufrir. Dijo estoy cansado, me voy a dormir unos minutos, y los minutos son ya siempre. Murió lúcido y sin estridencias, como había vivido. Tuvo una buena muerte porque fue bueno durante la vida, llamó a las cosas por su nombre, ningún cuento le atemorizó ni le hizo ser distinto a como quiso ser: libre, independiente, ateo, inconformista, bueno”, celebró su esposa.

Letras nuevas

Del Río tiene dos novelas nuevas de Saramago que proyecta publicar. Se reserva detalles de trama pero adelanta que una “es una novela de juventud” y la otra es “la estaba escribiendo cuando murió”.

“No se publicarán tan rápido, pero saldrán a la luz, los lectores tienen derecho a conocerlo todo de su escritor”, opina.

Para el primer aniversario de la muerte del autor, el próximo 18 de junio, explica que se colocarán las cenizas de Saramago frente al Río Tajo, en Lisboa, delante de la sede de su Fundación.

“Habrá una ceremonia solemne pero sencilla. Y un concierto por la noche. Se presentará un libro “Palabras para Saramago” que recopila lo que se escribió cuando su muerte”, sostiene.

En julio, adelanta, se inaugurará una exposición sobre la vida y obra de Saramago en México que permanecerá abierta hasta septiembre. Ese mismo mes arranca una iniciativa relacionada al compromiso cívico.

“Además, la Fundación sigue trabajando cada día en el fomento de la lectura y de la civilidad. Porque somos una Fundación de ámbito cultural, pero no podemos prescindir del mundo en que la cultura se desarrolla, es decir, somos políticos porque somos ciudadanos. Nuestra guía es la Declaración de los Derechos Humanos y nuestros valores están contenidos en tres simples palabras: Libertad, Igualdad, Fraternidad”, culmina acompañada por el eterno Saramago que habitará en “a casa” de Lanzarote.

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