Los lagartos y el calendario azteca


La lucha por preservar el patrimonio artístico contra una malentendida modernización se da en cualquier parte del mundo. Hoy los habitantes de El paso, Estados Unidos, sobretodo los de de origen  mexicano pelean porque no le desplacen su calendario y esta hermosa e histórica escultura. (r.w.)

Los lagartos y el calendario azteca

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Los Lagartos, de Luis Jiménez.

Por Selfa Chew / Historiadora residente en El Paso

Durante varios meses se ha venido gestando en el cabildo de El Paso la modificación de la Plaza San Jacinto sin que la mayora de los residentes de esta ciudad se entere de cuales serian los efectos alterar el lugar que conocemos popularmente como la Plaza de los Lagartos. Jubilosos, tras semanas de considerar la propuesta inicial, los miembros del cabildo han aceptado el plan del magnate Paul Foster: cambiar la arquitectura de manera que la escultura de Luis Jiménez, pieza central de la plaza, desaparezca de la vista de vecinos, compradores y turistas. Inicialmente se vio fácil el aceptar el dinero de Foster. El objetivo aparente, el de mejorar la imagen de la ciudad, lucía también atractivo a simple vista. Y sin embargo, eliminar de la va pública una pieza tan importante en la historia mundial del arte no ha resultado asunto sencillo.

Historiadores, artistas, educadores, escritores, estudiantes y otros ciudadanos se han opuesto a la iniciativa de Paul Foster y de los miembros del Cabildo. La escultura de los lagartos representa una parte muy importante de la historia de la comunidad mexicana en El Paso y Cd. Juárez. Un gran número de adultos recuerdan con nostalgia los días en que su familia conversaba, jugaba, esperaba el autobús y disfrutaba la sombra de los árboles al lado del estanque en el que muchos años atrás daban coletazos los reptiles vivos. Entre esas historias existe el recuento de la supervivencia y del éxito. Una de ellas es el del niño que sola bolear los zapatos de los visitantes de la plaza, aunque él mismo anduviera descalzo. Este mismo bolerito recibió ya en su juventud condecoraciones por su desempeño en el ejército de los Estados Unidos.

Músicos, pintores, maestros, fotógrafos, inventores, cantantes, campesinos, meseros, trabajadores del ferrocarril, de la construcción y de la Asarco surgieron de las calles aledañas a la plaza y queda inscrita en su memoria colectiva la diversidad de culturas en ese lugar de recreación durante el largo periodo en que dominó la segregación de las comunidades de color. Celebrando esos recuerdos es que Luis Jiménez crea su escultura como un homenaje a los habitantes de la zona Sur/Centro de El Paso.

La pieza central de la Plaza San Jacinto no solamente es el símbolo de los mexicanos, afroamericanos, nativos americanos y asiáticos, que fueron obligados por décadas a vivir hacinados en espacios reducidos y sin recibir los servicios que merecían. Los lagartos representan también la capacidad de trabajo y fortaleza de varias generaciones, el reconocimiento a nivel mundial que un artista chicano, nativo de El Paso, logró al romper las barreras impuestas por el racismo. La remoción de su obra es, por lo tanto, impensable si deseamos proteger nuestro patrimonio cultural, nuestras raíces y el orgullo con el que mostramos a nuestros hijos y nietos que es posible encontrar un lugar digno en nuestra sociedad a través de nuestro trabajo, creatividad y empeño. Es, después de todo, gracias al arte público que podemos celebrar nuestra historia, ya que no en los libros de texto que hacen invisible las contribuciones de la comunidad mexicana y a la economía y la cultura de los Estados Unidos.

Quienes se oponen al desplazamiento de la obra de arte de Luis Jiménez reconocen que existe un proceso de des mexicanización de la ciudad que no se detiene en la Plaza San Jacinto. Aceptar que nos abandone otra escultura de Jiménez, el famoso Vaquero que adorna la entrada al Museo de Arte, es también una pérdida dolorosa. Luis Jiménez esculpió la historia tal como fue: el cowboy original es mexicano y fueron los vaqueros los que enseñaron su arte, vestimenta, lenguaje y técnica a los euroamericanos tras la toma de Texas. Así lo plantea en colorida fibra de vidrio el artista chicano.

La remoción de la reproducción del calendario azteca, ubicado en la calle San Antonio, forma también parte del plan de remodelación y atenta de la misma contra nuestra historia y cultura. Su desplazamiento erradicará un lugar sagrado para los residentes de El Paso expertos en el conocimiento ancestral inscrito en el calendario. Educadores, artistas y residentes de origen mexicano muestran a las nuevas generaciones siglos de erudición indígena a través de la piedra del sol que se pretende desaparecer de la vía pública.

Afortunadamente, las voces de protesta local e internacional que han surgido ante el plan de Foster y el cabildo han abierto la posibilidad de conservar en su sitio la obra de Luis Jiménez as como la reproducción del calendario azteca. El cabildo de la ciudad de El Paso solicita ahora opiniones sobre el llamado plan de remodelación. Escribamos, en español o en inglés, – Haga Click aquí – que no permitiremos que se mueva ni un solo centímetro, ni un solo día, la escultura de Los Lagartos o el calendario azteca. No renunciemos a nuestra herencia cultural.

Una colaboración de Jago Molinet

Una colaboración de Jago Molinet

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