Muere Bebo Valdés, el pianista cubano que se reinventó a los 76 años


bebo_valdesDe todas las notas sobre el fallecimiento de este gran artista cubano…figura cimera de nuestra música..he elegido la del Diario de Galicia…porque toca precisamente en su título un detalle interesante..”…el pianista cubano que se reinventó a los 76 años”…. pero ha de decirse que su vida tiene dos giros importantes: el que da el amor al unirse con Rosa Mary Perhson, a raiz de su exilio en Estocolmo, Suecia en 1960 …y el segundo gran giro cuando el celebre saxo Paquito D’Rivera lo saca del olvido invitándolo a grabar Bebo Rides Again. (r.w.)

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El músico cubano Bebo Valdés ha muerto hoy a los 94 años en Suecia. Valdés, establecido en Málaga, se había trasladado hace dos semanas al país nórdico, donde viven algunos de sus hijos, debido a un empeoramiento de su estado de salud. El pianista, compositor y arreglista sufría Alzheimer desde hace tiempo.

Dionisio Ramón Emilio Valdés Amaro (nacido en 1918 Quivicán) vivió al menos tres vidas, todas marcadas por la música y las teclas de un piano que ligaron su nombre para siempre a los años dorados de la música cubana y el jazz latino.

A los siete años, Bebo comenzó sus escarceos al piano mientras cantaba y tocaba las maracas. Con 18 años dejó su pueblo, entró en el conservatorio mientras se ganaba la vida como pinche en un restaurante. Comenzó su carrera en salas de fiestas en los años cuarenta. Entre 1948 y 1957, Bebo Valdés trabajó como pianista y arreglista de la orquesta de Armando Romeu en el Club Tropicana, para después formar su propia big band: Sabor de Cuba.

Tras la revolución, Bebo Valdés abandonó Cuba, se exilió en Estocolmo donde trabajó como pianista en un hotel y desapareció para el gran público. Tras 30 años de silencio, volvió a retomar su trayectoria a los 76 años con el álbum Bebo rides again de la mano de su paisano Paquito D’Rivera. Pero su relanzamiento definitivo fue gracias a sus intervenciones en la película de Fernando Trueba, Calle 54 .A partir de ahí fueron frecuentes las colaboraciones de Bebo Valdés con Trueba A él le dedicó el director español el documental de animación Chico & Rita, dirigido junto al diseñador Javier Mariscal y cuya banda sonora es del propio Bebo Valdés.

En el 2002 llegó su éxito de ventas y de público: Lágrimas negras , junto a Diego El Cigala, donde ambos fusionaban jazz latino, música cubana y flamenco. «Se ha ido con un público absoluto que le quiere y que le ama y, sobre todo, se ha ido con la calidad de genio que le caracterizaba», aseguraba hoy el cantante flamenco tras conocer la muerte de Bebo Valdés. Es una «pérdida irreparable», añadió El Cigala, que ha confesado que Valdés le pidió personalmente que «no quería lloraderas» cuando falleciera, sino que «quería que se le recordara bailando».

En el 2009 grabó con su hijo Chucho Valdés, otro pianista grande, Juntos para siempre, el que será su último y el primero de ambos en común, que les valió el Grammy Latino al mejor álbum de jazz. También junto a su hijo, recibió otro de sus últimos reconocimientos, el nombramiento como doctor ‘honoris causa’ de la Berklee College of Music de Boston, una de las más prestigiosas instituciones musicales del mundo. Un honor que comparte con grandes nombres de la música como Paco de Lucía, David Bowie, Sting, Phil Collins, Aretha Franklin, B.B. King o Duke Ellington.

A lo largo de su carrera musical trabajó con figuras como Beny Moré, Rolando Laserie y Nat King Cole, entre otros. «Artistas de la talla de Celia Cruz o Celeste Mendoza no serían nadie si no hubiese sido por los arreglos de Valdés», aseguró el productor cubano-libanés Nat Chediak, amigo de Bebo, cuando el pianista celebró sus 90 años con un concierto junto a Chucho en la Casa de América de Madrid.

Bebo Valdés firmó en su extensa trayectoria 171 obras y acaparó un sinfín de galardones, entre ellos cinco premios de la Música, seis Goya o siete Grammy. «Su obra ha trascendido e influido en todas las generaciones posteriores», asegura su hijo Chucho, que dio su primeros pasos al piano delante de Cachao, otro mito de la música cubana. «Mi primer recuerdo es Bebo al piano de casa y mi madre Pilar cantando», recuerda. Ahora la saga de los Valdés continuará con Julián, hijo de Chucho. «Es un músico en potencia. Hemos tocado a seis manos», se felicitaban el año pasado.

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