“Entre el cálculo y la ambición”


Por Graciela Azcárate 

“El precio es alto: para servirse de los otros, el ambicioso  no tiene más remedio que servirlos” Octavio Paz: “Las trampas de la fe” Cuando envié la Historia de vida sobre el poeta Juan Gelman,  le escribí al “Entre el cálculo y la ambición”coordinador de Areito una nota donde le explicaba que la vida del poeta  y su premio eran un pretexto para escribir otros textos sobre lo que significa entre los escritores, artistas  o intelectuales el círculo cerrado de la militancia política, de los partidos, las academias, la iglesia y el ejército. Pensando en que Juan Gelman y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, por ejemplo, fueron compañeros de militancia, puesto que ambos pertenecieron al movimiento “Montoneros”de gran importancia en toda la tragedia que se abatió en Argentina a partir de la década de 1970 es que tejí una serie de paralelas entre ellos, la monja mejicana y nuestra actualidad política, económica y cultural. Desde julio de 2007, en que busqué datos para escribir sobre la vida y obra de Elena Poniatowska empecé a releer ese largo ensayo de Octavio Paz  sobre la vida de Sor Juana Inés de la Cruz, la formación de la nueva sociedad mejicana del siglo XVII y esa desencantada mirada sobre la sociedad, sus grupos y capillas y el rol del intelectual en sociedades cerradas, ortodoxas y prejuiciadas.En el capítulo “La celda y sus celdas” describe la larga queja de la monja poeta por las intrigas y envidias entre sus compañeras de convento y no duda en afirmar que su renuncia  a las letras haya sido el resultado de una cábala clerical en su contra. Envidia, celos, rivalidades intelectuales y mucha misoginia entre las autoridades de la Iglesia la hicieron abjurar de su talento y don más preciado: la escritura.“Para la mayoría, la vida conventual era semillero de chismes, intrigas y conjuraciones: todas la variedades de la pasión cabalísta, como llamaba Fournier a ese amor por el poder que nos lleva a formar camarillas y bandos. Esta pasión dice el gran utopista  “es un entusiasmo calculador”. La unión de cálculo y ambición es el veneno secreto que, conjuntamente, arruina y corrompe la vida de las asociaciones cerradas: la Corte, la Iglesia, la Milicia, la Universidad, el Partido, la Academia.  La pasión cabalista, alianza de ambición y envidia, sobre todo en su forma vulgar: la politiquerِía, busca para satisfacerse la complicidad de los demás. El precio es alto: para servirse de los otros, el ambicioso no tiene mas remedio que servirlos”. El observa que ella sin embargo dominó ese arte, construido con ingenio, disimulo, paciencia y sangre fria.  Sobrevivió durante veinte años a las intrigas de la familia de su madre, del convento, de las autoridades  eclesiásticas y de los burócratas palaciegos no solo gracias a sus prendas morales e intelectuales sino a su habilidad y tino político. Como las otras mujeres de la casa y en especial su madre” mantuvo durante su vida una naturaleza correosa y flexible, terca y sinuosa, deferente pero obstinada”. El final de su vida de poeta y pensadora  y el trágico fin de su escritura es para Octavio Paz” el destino en nuestro siglo, del intelectual libre en las sociedades dominadas por una ortodoxia  y regidas por una burocracia”. Ese destino del intelectual de nuestro siglo puede seguirse, por ejemplo en muchas burocracias del continente, en los juegos de intereses, en el rumbo que toma la vida de diversos creadores que sucumben a esa ambición sorda que  los deja impotentes para su obra de creación pero que los resguarda en el ambiente opresivo y cerrado del grupo.  En la década de los setenta, en Argentina,  al producirse el golpe de estado del 24 de marzo de 1976, muchos militantes que habían logrado sobrevivir pudieron salir al exterior,  en muchos casos desaparecieron en el interior del país para salvar la vida.  Algunos muy comprometidos fueron capturados mas tarde, su familia desaparecida, otros que sólo habian participado muy superficialmente se mimetizaron y lograron armar una nueva vida.  Era muy común en la ciudad de La Plata, de donde es oriunda la presidenta argentina y donde la represión de las 3 AAA en 1973 y después del gobierno de Videla  fue particularmente sangrienta, que  en tono de broma  y con mucho cinismo los cuadros  intermedios o dirigentes  menores de montoneros dijeran  en tono de sarcasmo que “ahora nos vamos a hacer guita”.  El hacer dinero significaba que se mimetizarían en la sociedad y pactarían o negociarían con empresarios y grupos económicos de poder para  sobrevivir y enriquecerse a la sombra del nuevo poder. En estos momentos, en Argentina hay un movimiento muy fuerte de repudio por el pasado del matrimonio Kirchner.  No sólo por la fortuna que hicieron en la época del Proceso  con bienes raíces y las regalías del petróleo  sino por el enriquecimiento ofensivo y brutal que acaban de declarar en la reciente  declaración de bienes del 2007, donde sin rubor declaran  un patrimonio de once millones de pesos aparentemente obtenidos de la renta de apartamentos. Una de las críticas que le hace la oposición desde hace mucho tiempo al matrimonio Kirchner es que en julio de1976 después de graduarse de abogado en la universidad de la Plata, Nestor Kirchner se refugió en su provincia patagónica y desde un bufete de abogados se enriqueció con la venta de las propiedades embargadas a gente desaparecida, en el exilio o en componendas turbias con las autoridades militares. A diferencia de esos “cuadros montoneros” que se disolvieron en la sociedad argentina para reciclarse y sobrevivir “haciendo guita”, el poeta Juan Gelman encargado de prensa y comunicaciones del movimiento Montoneros salió del país en 1975, cuestionó las directivas, que desde Roma daba la direccion del movimiento y como disidente  encarnizado renunció a su militancia montonera.Se salió del grupo político, fundamentó su disidencia y por su rebeldía contestaria  fue condenado a muerte por la dirigencia en pleno. En 1982, en Managua, mientras cumplía labores de periodista en la agencia Nueva Nicaragua, Juan Gelman debía andar armado y con seguridad del Ministerio del Interior para preservar su vida. Si uno mira a vuelo de pájaro los juegos de poder, los juegos de facciones e intereses cabalísticos  de nuestro  presente, ese relato de Octavio Paz de la sociedad mejicana parece clonada y refleja lo que en la actualidad se da en todas las sociedades contemporáneas. Ese amor por el poder que  lleva a formar camarillas y bandos y que en “su entusiasmo calculador”, en esa unión perversa de cálculo y ambición es el veneno secreto,  el caldo de cultivo maligno que arruina y corrompe la vida de las asociaciones cerradas. No hay Corte, pero los juegos de poder de la Burocracia estatal es su remedo, en las Academias tenemos ejemplos sobrados, hay Universidades que son feudos  medievales cerrados a cal y canto,  la Iglesia es árbitro indiscutible, el  Ejército es un mundo aparte, la Universidad ordena su propia nomenclatura y  en ella  todo es vertical, el Partido es el más acabado ejemplo de la alianza entre  ambición y envidia que da por resultado  que la politiquerِía se reproduzca como un hongo venenoso con la complicidad de los demás. Juego perverso que como un Cronos de la mitología devora a sus propios hijos.Cristina  de Kirchner revive ese pasado autoritario de la guerrilla de Montoneros y ha reanimado fuerzas oscuras que le van a cobrar su cuota en sangre.Un ejemplo que da escalofrío es la muerte de Benazir Bhuto. Según relata un filósofo musulmán en una entrevista publicada en Rebelión pactó con los asesinos  de su padre, los mismos que lo colgaron en 1979, a cambio de una cuota de poder para regresar a Pakistán como primera ministra. Sin inmutarse ante las repetidas  denuncias, cargos de corrupción  y nepotismo fue cómplice de ese príncipe consorte de cuento de las mil una noches, su esposo, que siendo  su ministro de Finanzas  se hizo conocido por el apodo “Mister 10 %” porque nada tenía salida  de su ministerio sino se pagaba el diez por ciento de comisión por obra. Como un bumerang siniestro, esa cábala entre el poder y la ambición le ha pasado factura y pagó con su vida. A tres días de haber asumido como presidenta de los argentinos, el 13 de diciembre de 2007  Cristina Kichner aparece implicada en un turbio asunto que la compromete con una valija con ochocientos mil dólares para su campaña electoral y sin diplomacia con la misma arrogancia  suicida de su pasado montonero, acusa a Estados Unidos de promover “noticias basura”. Muchos analistas políticos, que tratan de comprender el comportamiento de la presidenta, sin apasionamiento, recuerdan  y citan el libro escrito por el periodista Pablo Giusani “Montoneros. La soberbia armada” publicado por editorial  Sudamericana en 1984 donde hace un medular análisis del grupo militar estratificado como una sociedad de castas, vertical, compartimentado y con una rígida articulación entre órdenes de arriba y obediencia de abajo, denunciada luego por el grupo disidente de Rodolfo Galimberti y Juan Gelman.Por eso tal vez, en memoria de ese pasado verticalista y de común acuerdo con su marido decide el ”tren bala” para unir Buenos Aires con Rosario en corto tiempo mientras la tecnología de punta de los franceses le garantizan una comisión que le asegura a ella, al “primer caballero” de su marido y a sus hijos un futuro de millonarios aún cuando la sociedad le reclama  que por ese mismo dinero restablezca la red ferroviaria del país con trenes a 160 kilómetros por hora que garantizan la comunicación y desenvolvimiento económico en todo el país  para  sus cuarenta millones de habitantes. Si de cábalas, deudas kármicas, o justicia social se trata llama la atención que esas dos mujeres nacieron en 1953. Para los chinos, la serpiente es un signo kármico. La vida  tomará el derrotero de sus acciones, lealtades, traiciones y comportamiento.  Si es un comportamiento generacional, las cábalas del mejicano, las conspiraciones facciosas de nuestras elites y las deudas sociales de nuestros dirigentes nos enfrentan a un camino tortuoso y al dilema  sombrío entre la ambición del poder y la codicia del dinero.

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