Entrañable Mona Lisa


Por Fausto Triana (Prensa Latina)*

París.- He tenido la suerte de visitar el Museo del Louvre una docena de veces. Creo que me tocará volver con cada amigo que visite París y que indefectiblemente pedirá, como un ruego, ver a la Mona Lisa.

Siempre le añado la Venus de Milo que está en Denon, el mismo pabellón de la insaciable obra de Leonardo Da Vinci. Muchos se declaran sorprendidos por el privilegio, pero en el fondo esconden el sonrojo del desconocimiento.

Durante la más reciente ocasión de cursarle un nuevo saludo a la Gioconda, siempre respetuoso y lleno de admiración, el amigo alemán Hans Jurgen trajo a colación el tema del valor de las pinturas y los costos de mantenimiento y restauración de obras de los museos.

Su pequeño hijo andaba dando vueltas sin mucho rumbo y más bien fascinado con el otro atractivo, si le faltaba alguno, de ver a la Mona Lisa nada menos que en el lugar donde se filmó buena parte del Código Da Vinci, de Dan Brown.

Tengo que reconocer que cada oportunidad de contemplar al retrato de esta enigmática mujer, que pudo ser una simple modelo, una cortesana o dama de alcurnia italiana, es motivo de reflexión y perplejidad.

Un par de comentarios no pueden faltar a quiénes disfrutamos la dicha de servir de guías de ese placer. La idea fantástica -que ronda en ciertos corrillos recelosos- de que, en realidad, la verdadera Gioconda está resguardada y bien protegida en un oscuro sótano del Louvre.

Y antes de que llegue la interrogante obvia, un toque fino y sensacional: dicen que el cristal que protege a la Mona Lisa está hecho a prueba de misiles. Una idea que agrada a los ocho millones y medio de visitantes anuales del prestigioso recinto.

Pocos prestan la debida atención al resto de las obras del artista nacido en la villa toscana de Vinci, en 1452. En el Louvre también resaltan La virgen de las rocas, Retrato de Isabel de Este, Santa Ana, la
virgen y el niño con el cordero, Baco, La Anunciación, Retrato de Dama y San Juan Bautista.

Necesaria aclaración: La última cena se encuentra en Milán, en el convento de Santa María de las Gracias.

Asombra la pasión, a veces desenfrenada, que despierta el famoso cuadro. Concebido entre 1503 y 1506 sobre una tabla de álamo con la técnica de sfumato típica de Leonardo, manifiesta la curiosidad eterna sobre los rasgos de esta mujer.

Una sonrisa de placer por el embarazo y el feliz alumbramiento reciente, o la combinación de ambos estados, se inscriben en el mar de especulaciones y estudios acerca de la obra.

Valor incalculable

En un mundo demencial, donde millones de personas mueren de hambre y enfermedades curables, mientras otras pagan sumas exorbitantes por viajar como turistas al espacio, el valor de las obras de arte rebasó todas las expectativas.

Ninguno de los más afamados artistas plásticos de la historia, quienes salvo excepciones no disfrutaron de la bonanza económica, hubiese imaginado el alcance de sus trabajos más acabados y mucho menos el poder financiero en su entorno.

Estadísticas, no del todo confiables, aseguran que el cuadro mejor pagado fue el “número 5, 1948”, del expresionista estadounidense Jackson Pollock, adquirido en 140 millones de dólares por un banquero mexicano.

La lista incluye una excelsa galería con Cezanne, Klimt, Van Gogh, Renoir, Rubens y Picasso, entre otros, con ventas siempre por encima de 50 millones de dólares.

Raras veces los museos se deshacen de sus piezas más preciadas, y el Louvre es un ejemplo de ello. Desde el siglo XVI, el estado francés posee la propiedad de la Gioconda, aunque fue robada en 1911 por un ex empleado del museo y recuperada dos años y 111 días más tarde.

El 14 de diciembre de 1962, la Mona Lisa fue asegurada en más de 100 millones de dólares. Los especialistas, intentando aproximarse a cifras definitivas con un enorme margen de error, afirman que actualmente el cuadro podría estar en el rango de los 700 millones de dólares.

Empero, no sería extraño -si algún día llegara a una de las reputadas casas de subasta del mundo- que sobrepasara ampliamente los mil millones de dólares.

Más allá de sus breves dimensiones, 77 por 53 centímetros, creció en notoriedad por la novedosa técnica de dibujo, la identidad de la modelo, la literatura, su robo, las imitaciones, el cine y las parodias sobre la sonrisa más reconocida del universo.

Su valor más genuino: los trazos de un elegido de la humanidad.

*Corresponsal de Prensa Latina en París

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One Comment to “Entrañable Mona Lisa”

  1. hOLA SR. AL LEER SU ANECDOTA DE SU VISITA AL MUSEO DEL LOUVRE MAS DE 15 VECES NO SE SI SEAN AL AÑO ME DEJA PERPLEJO AL SABER DE SUS VISITAS Y QUE EN TANTAS NO SE FIJARA EN EL AUTORRETRATO DE LEONARDO DA VINCI EN LA GIOCONDA VEA EL VIDEO “SENSACIONAL DESCUBRIMIENTO EN LA GIOCONDA”PARA QUE EN SU PROXIMA VISITA SE DELEITE CON ESE FABULOSO DESCUBRIMIENTO Y VEA EN EL CUADRO REAL EL VERDADERO ROSTRO DE LEONARDO DA VINCI ESPERO LO DISFRUTE RECIBA UN CORDIAL SALUDO DESDE CORDOBA VERACRUZ MEXICO.

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