La carne del futuro podría surgir desde un laboratorio


Científico holandés trabaja financiado por un filántropo.   A partir de células madre, busca lograr la primera hamburguesa artificial de la historia.

Creo que llegó mi hora.

BBC

A Mark Post le dieron US$ 420.000 para hacer una hamburguesa en un año, pero sin utilizar carne proveniente de un animal. Post, actual jefe del Departamento de Fisiología Vascular de la Universidad de Maastricht, en Holanda, quiere crear los filetes en el laboratorio, directamente de células madre musculares. “Queremos que la producción de carne pase de ser un proceso de cría a uno industrial”, explica Prost en una nota para BBC.

A principios de este año, un filántropo anónimo se puso en contacto con Post y le ofreció pagarle para que creara una hamburguesa de cerdo cultivada en un recipiente de laboratorio. El profesor cree que controlar la diferenciación de células madre embrionarias es demasiado complicado.

Células satélite

Si bien se ha logrado saber cómo guiar el desarrollo de células madre embrionarias de humanos, ratas, ratones y monos, controlar células de vacas y cerdos ha demostrado ser mucho más complicado. En vez de eso, el profesor Post está utilizando las llamadas células satélite, una forma de célula madre muscular que es normalmente utilizada por el cuerpo para reparar tejido dañado.

Estas células pueden extraerse de un animal adulto sin matarlo y tienen numerosas ventajas. Para empezar, solo pueden convertirse en células musculares. Los puntos de anclaje -que en sus experimentos actuales son pequeños trozos de velcro pegados en el recipiente de laboratorio- proporcionan tensión en la tira muscular. Como las células musculares intentan contraerse de manera natural, los puntos de anclaje proporcionan resistencia que a su vez causa que el músculo se tense en un intento de aumentar la fuerza de la contracción.

Tras unas semanas, las células musculares se convierten en tiras con un grueso de un par de milímetros y 2-3 centímetros de largo. Por el momento no pueden ser más gruesas. Post planea desarrollar una manera para que los nutrientes y el oxígeno puedan llegar al centro de la tira, permitiendo que esta se haga más gruesa.

Experimento de la NASA

En el 2002, la Agencia Espacial estadounidense (NASA) se mostró interesada y financió a Morris Benjaminson, del Touro College de Nueva York, para que investigara la manera de conseguir carne de células musculares para alimentar a los astronautas en viajes espaciales largos.

Benjaminson sacó una muestra de células del músculo de un pez dorado y consiguió cultivarlas fuera del cuerpo del pez. El filete que consiguió fue marinado en ajo, limón y pimienta, y frito en aceite de oliva. Un panel de catadores inspeccionó el filete y aseguró que lucía y olía igual que si fuera real, pero no se les permitió probarlo, ya que las leyes estadounidenses prohiben el consumo de productos experimentales. La NASA decidió que había formas más baratas y sencillas de alimentar a los astronautas y cortó los fondos a la investigación.

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