Reflexión en el Corpus Christis


Corpus_jesus

La Fe nos otorga poder. El trazarnos un camino y confiar en Dios y en nosotros no necesita demás. Depositar la confianza en el otro es ingenuidad e ignorancia ¿Qué poder tiene el otro para cumplir?

La erupción de un volcán convierte en cenizas nuestro bienes. Un tsunami hace desaparecer ciudades enteras. ¿Qué poder tiene el ser humano? ¿Qué confianza se puede depositar en algo altamente vulnerable y, en fatal riesgo, miserable, pues cuando recibe una mínima cuota la usa para sí, para esquilmar al otro o tratar de someterlo ¿No es una mala sangre? ¿Trascendencia mañosa de la raza, edulcorada por metáforas? Los ves tomándose un buen vino con el sudor de otros y por sus rostros no cambia la temperatura.

El infeliz que te roba el fruto de tu trabajo o tus ideas no es un vivo, es una víctima también de la codicia y su necesidad de sentirse como lo que no puede ser. Cuando pasan los años y los encuentras enfermos y abandonados por todos, no le tengas lástima ni rencor. Déjalos purgar su incontinencia. Ese es el pago, porque El Infierno está primero en la Tierra.

Si, a pesar de, buscamos ser la diferencia, Él nos otorgó otro poder, el Amor, que también usamos mal cuando lo interpretamos a nuestro modo.

Y he ahí que mi vida la he apostado a la Fe. Confiar en Dios y en mi, pero primero en Dios, porque sin Dios ¡Ay, de mi! ¿Quién puedo ser?

Raysa White Más, mayo 2012, Santo Domingo. 

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