Reflexión: Volad el ancla


La Rosa Blanca

barco bahiaRaysa White .- Vivo pegado al mar. Desde mi ventana se ven los barcos cuando vienen  buscando el calor de la bahía. De tanto años mirar he descubierto algo. Los barcos que entran y salen habitualmente, los que se mueven, los que descargan, cargan, se van y vuelven, no envejecen. Navegan exuberantes por el mar con la plenitud de los vigorosos.

Aquellos que se enamoraron del puerto y no tuvieron el valor de levar anclas. Que se dejaron añoñar por años y se acostumbraron al calorcito del útero de la bahía, se desaliñan y oxidan hasta perforarse y terminan haciendo agua. Afectando el puerto.

Las personas y las cosas se parecen en sus procesos.

Sólo que las personas involucran sentimientos, emociones, intereses de lo cual no participan los objetos.

Hay personas que llegan a nuestro puerto con la intención de descargar y cargar. Igual nosotros. Ocurre que algunas, al descargar…

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