El poder de Jesús


La Rosa Blanca

Por Raysa White

Rebobinando la cinta de mis recuerdos, tomo conciencia de los momentos que viví: enferma, deshidratada, sin recursos económicos ni nadie que pudiera sostenerme. Echada en un inhóspito cuartito –sin luz y bautizado con chorreras de agua-cada vez que caía un aguacero; llena de deudas –que pagaba con un contrato milagrosamente concedido por una institución del estado-, y más de dos chillando para que me dejaran sin él. Pudo haber sido que el dolor, de tan tenaz, no dejaba al cerebro espacio para pensar, pero mi situación física no podía ser más delicada.

Sin embargo, nunca se alojó en mi conciencia el tema: ¿Qué será de mi vida? Pudiera decirse que nunca fui consciente del proceso por el que estaba pasando. Mi opción fue encomendarme al Señor, no con la ansiedad del preocupado, sino como el hijo indisciplinado que conoce su falta y está dispuesto a pagar por…

Ver la entrada original 765 palabras más

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: