Por Luis Ángel Barreto

En Maracaibo sucedió algo inaudito: una persona dejó de vender plátanos para ganarse la vida vendiendo libros usados en la calle. Eso hizo el señor Manuel, quien en un popular sector del norte de la ciudad, abarrotada de ventas de frutas, pollos y pescado decidió ofrecer alimento para el alma.  Sigue leyendo…