¿Silvio Rodríguez homófobo?: Una calumnia desde una columna


Por Frank Padrón

silvio12En el reciente articulo “Cuba, la Revolucion y los gays”, el periodista argentino Bruno Bimbi acusa en su columna de AG Magazine a Silvio Rodríguez de actitudes homófobas. Se lee alli:

“Cuenta el escritor chileno Pedro Lemebel que, estando en Buenos Aires, fue a una entrevista con Silvio Rodríguez, antes de un recital, y se animó a pedirle que hablara sobre homosexualidad y revolución. Le dijo Lemebel que muchos gays chilenos habían hecho propia su famosa canción sobre el unicornio azul, porque les parecía hablar de un amor perdido e imposible como los suyos. “Lamento que tú y tus amigos piensen eso”, lo cortó en seco el cubano, molesto por la pregunta, y aclaró que la canción hablaba de un padre nicaragüense que le cantaba a su hijo guerrillero, muerto en combate. Por si quedaban dudas, agregó que su opinión sobre la homosexualidad era una sola: “Dentro de la Revolución , todo; fuera de la Revolución , nada”. Lemebel quería consultarle por otras canciones, pero Silvio no aceptó más preguntas”.

Ante ello, el destacado trovador cubano respondió de la siguiente manera, comunicándose directamente con el reportero y el medio:

“Sr Jorge Lanata, director del diario Crítica.

Estimado Sr. Lanata:

El 5 de enero, en AG Magazine, revista virtual, apareció un artículo del Sr. Bruno Binbi en el que se me calumnia al atribuirme una homofobia que jamás he padecido. Al final del artículo dice que originalmente fue publicado en el diario Crítica, que Ud dirige”.

Inmediatamente escribí una nota de protesta y la envié dos veces a AG Magazine. Todavía no me han contestado y la ofensa sigue en la página web sin la más mínima aclaración. Una amiga de Buenos Aires me ha ayudado contactar con su oficina.

Acudo a Ud. para solicitarle que publique mi respuesta (que incluyo al final) a la irresponsabilidad del Sr. Binbi.

Atentamente,

Silvio Rodríguez Domínguez.
La Habana , Cuba.

***

“Sr. Bruno Bimbi.

Acabo de leer su artículo “Cuba, la revolución y los gays” y le garantizo que jamás, ni pública ni privadamente, me expresado de forma ofensiva sobre los homosexuales, porque toda mi vida he respetado las preferencias sexuales de cada cual.

Por favor, retráctese públicamente de lo que ha dicho de mí, o al menos honre la profesión de periodista que practica y publique esta protesta por la injusticia que ha cometido”.

Atentamente,

Silvio Rodríguez Domínguez,
5 de enero de 2009.

Intercambiando mails sobre el asunto con el cantautor, éste me comenta y solicita:

“Frank:

El mismo 5 de enero, fecha en que salió la nota, escribí tanto al periodista como a AG Digital una protesta pero no la publicaron. Tampoco me respondieron. Una amiga de Buenos Aires me ha conseguido el correo del director de la revista Crítica , donde salió originalmente la nota. Anoche le escribí, desmintiendo la calumnia y pidiendo que publicaran mi respuesta. Vamos a ver si responden. En cualquier caso la injusticia está hecha y el infundio sigue circulando. Si conoces alguna organización gay que me ayude a desmentir esa infamia, por favor, ayuda.

Un abrazo.

Silvio”

En efecto, de inmediato nos comunicamos con la web del CENESEX y otras de fuera de Cuba, consciente como soy de que en lo absoluto el artista, de arraigadas posiciones humanistas, sustenta tales posturas por lo que tampoco me creo el cuentecito que han manejado esos colegas.

Incluso en los 60 realizó una preciosa canción, “Acerca de los padres”, donde reivindica tempranamente a la mujer y al gay mientras personalmente cuenta con no pocos amigos homosexuales.

Hablando recientemente con un amigo común y colega de Silvio, Amaury Pérez, éste me aseguraba: “Jamás Silvio, ni en sus conversaciones más personales, se ha referido si quiera a guisa de chiste (de mal gusto, se sabe) ni despectivamente a gays, ni a negros, ni a ninguna minoría. Si para alguien sólo hay seres humanos, ése es Silvio Rodríguez”.

Tras algunas gestiones nuestras en coordinación con este sitio y la dirección del CENESEX , finalmente el autor del artículo se comunicó con el artista cubano, y de sus palabras él nos cuenta:

“Hoy recibí respuesta del articulista, quien me remitió el fragmento del libro de donde extrajo la cita que me alude. Se trata de una invención absurda de un escritor chileno que yo no conocía (ya sé que famoso), con una escritura muy influida estilísticamente por el Antes que anochezca de Reinaldo Arenas, sobre todo en cuanto a sus ataques a la Revolución. Lamentablemente lo que en un inicio parecía una reivindicación gay adquiere visos de artilugio contrarrevolucionario”

El “ofensor” le solicita a Silvio una entrevista, (¿insólito, eh?) que no sabemos si será concedida por éste, pero al menos queda clara la postura del trovador mayor: artista pleno, y ya con esto se ha dicho todo.


A continuación el artículo que originó la respuesta de Silvio:

CUBA, LA REVOLUCIÓN Y LOS GAYS
De la persecusión contra los homosexuales al casamiento gay, a cincuenta años de la Revolución Cubana.
Por BRUNO BIMBI, originalmente publicado en Diario Crítica

Cuenta el escritor chileno Pedro Lemebel que, estando en Buenos Aires, fue a una entrevista con Silvio Rodríguez, antes de un recital, y se animó a pedirle que hablara sobre homosexualidad y revolución. Le dijo Lemebel que muchos gays chilenos habían hecho propia su famosa canción sobre el unicornio azul, porque les parecía hablar de un amor perdido e imposible como los suyos. “Lamento que tú y tus amigos piensen eso”, lo cortó en seco el cubano, molesto por la pregunta, y aclaró que la canción hablaba de un padre nicaragüense que le cantaba a su hijo guerrillero, muerto en combate. Por si quedaban dudas, agregó que su opinión sobre la homosexualidad era una sola: “Dentro de la Revolución , todo; fuera de la Revolución , nada”. Lemebel quería consultarle por otras canciones, pero Silvio no aceptó más preguntas.

En el juego del adentro y el afuera de la Revolución , los maricones -o “pájaros”, en el lenguaje de La Habana- habían quedado del lado equivocado. “Nunca hemos creído que un homosexual pueda personificar las condiciones y requisitos de conducta que nos permitan considerarlo un verdadero revolucionario. Una desviación de esa naturaleza choca con el concepto que tenemos de lo que debe ser un militante comunista”, declaraba Fidel en 1965. Ese año, el gobierno revolucionario crea las Unidades Militares de Apoyo a la Producción , a las que son enviados todos los indeseables (homosexuales, curas, vagos, disidentes) a trabajar el la cosecha de la caña de azúcar “con el fin de ayudarlos para que puedan encontrar un camino acertado que les permita incorporarse a la sociedad”, explicaba Raúl. Leyes y resoluciones oficiales ordenan excluir a los homosexuales de los empleos vinculados con la educación y la cultura, pero en 1975 son anuladas por el Tribunal Supremo. Las UMAP también se cierran, por las protestas de artistas e intelectuales, pero la tensión entre la aceptación y la represión de la homosexualidad recorrerá durante décadas el devenir de la isla.

“Se estaba haciendo una revolución y se empezaba casi de cero a fundar la Nación. Había que empezar por alfabetizar, ya que imagínate tú qué nivel cultural había. Hubo un primer período dominado por pensamientos estalinistas, por un socialismo muy dogmático, y estaban los que pensaban que había que recoger a los de pelo largo, a los homosexuales, a los religiosos, para ‘reformarlos’ , porque el trabajo ‘los endurecía y los hacía hombres’. Tenían ese pensamiento tan simple, tan vulgar, y hubo humillaciones. Eso estuvo muy mal y es muy bueno que estemos discutiendo en Cuba sobre estas cosas, porque hay que aprender de la historia para que no se repitan los disparates que en aquel tiempo se hicieron”, respondió a este cronista Mariela Castro , hija del actual presidente cubano y directora del Centro Nacional de Educación Sexual, en una entrevista realizada para la revista Veintitrés.

Pablo Milanés, otro artista cubano emblemático, también fue muy crítico de la discriminación contra los gays y dijo que una señal de que aún están segregados es que “no hay maricones en el Partido” – ningún dirigente del PC cubano se animó a salir del armario. Para demostrar que sus cuestionamientos iban en serio, Milanés compuso una canción sobre el amor entre dos hombres en homenaje a su hermano, que es gay, y se dio el lujo de cantarla en la fiesta anual del mismísimoTeatro Karl Marx.

FRESA Y CHOCOLATE

“No puedo esperar diez o quince años a que ustedes recapaciten, por mucha confianza que tenga en que la Revolución terminará enmendando sus torpezas. Tengo treinta años. Quiero hacer cosas, vivir, tener planes. Si fuera un buen católico y creyera en otra vida no me importaba, pero el materialismo de ustedes se contagia, son demasiados años. La vida es ésta, no hay otra. Aquí no me quieren, para qué darle más vueltas a la noria, y a mí me gusta ser como soy, soltar unas cuantas plumas de vez en cuando. Chico, ¿a quién ofendo con eso, si son mis plumas?”, le dice Diego a David en el cuento “El lobo, el bosque y el hombre nuevo”, obra genial del escritor cubano Senel Paz, llevada al cine por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío.. Diego es homosexual y se está yendo de Cuba, sabiendo que irse significa ya no volver y ser considerado un traidor; David es heterosexual, milita en la Unión de Jóvenes Comunistas y le debe a la Revolución la posibilidad de haber llegado a la universidad desde un pueblo del interior donde antes nadie habría podido. Por esas cosas de la vida, se han hecho amigos inseparables, luego de compartir un helado en el Coppelia -el de Diego, de fresa; el de David, de chocolate-. La película, muy crítica de la política oficial, ganó premios dentro y fuera de Cuba y produjo un debate social sobre la homofobia y el machismo que comenzó a empujar los cambios.

¿La revolución terminó enmendando sus torpezas, como esperaba Diego? “Al mismo tiempo que pasaban cosas muy lindas y muy revolucionarias, también pasaban estas cosas espantosas. La Federación de Mujeres Cubanas estuvo en contra de todo eso, y ellas fueron las que presionaron y consiguieron que en el Código Penal -heredado de España- se eliminara la homosexualidad como delito. Ahora se están haciendo modificaciones en el Código de Familia”, responde Mariela Castro y explica que, entre las reformas que está discutiendo el Parlamento y que cuentan con el respaldo del gobierno, ya fue aprobada una ley de identidad de género que garantiza los derechos de las personas trans (incluyendo las operaciones de cambio de sexo en los hospitales, que allá son todos públicos y gratuitos) y está en debate otra ley que legalizará los casamientos entre personas del mismo sexo. La funcionaria aclara que no pueden usar el nombre “matrimonio” porque la Constitución cubana lo define, en su artículo 36º, como “la unión entre un hombre y una mujer”, y hacer una reforma constitucional sería muy complicado. Sin embargo, asegura que “en la práctica vamos a garantizar que sea lo mismo que el matrimonio y las parejas de gays y lesbianas tendrán los mismos derechos, incluyendo la adopción”..

“Yo creo que el matrimonio entre lesbianas u homosexuales puede ser perfectamente aprobado y que en Cuba eso no causaría un terremoto ni nada similar” declaró recientemente el ministro de Cultura de la isla, Abel Prieto, miembro del Politburó del Partido Comunista. Décadas atrás, su padre había escrito sobre los homosexuales que “hay que evitar que sean factores de contagio y procurar que no sean conductores de juventudes y tengan el menor contacto posible con la niñez”. Ese cambio radical en el pensamiento, de una generación a la siguiente, no es una marca registrada de los comunistas cubanos, pero adquiere en la isla un valor especial porque la persecusión contra los homosexuales había manchado el prestigio de la Revolución y fue exhibida allá afuera como evidencia de la falta de libertades en el país. “Estas cosas pasaron en el mundo, sólo que no trascendieron como las de Cuba, porque se quería desacreditar a la Revolución “, dice la sobrina de Fidel y explica que así como la historia de las UMAP es indefendible, también es innegable que el recorrido de la represión al festejo de la diversidad no fue muy diferente en el resto de los países y en la misma época.

De la persecusión a la legalización de los casamientos entre personas del mismo sexo, Cuba sigue revolucionándose a sí misma, desafiando a quienes creen que nada cambió en cincuenta años, y ahora pone a las naciones que condenaron sus pecados homofóbicos del pasado en el brete de quedar otra vez atrás en el reconocimiento de los derechos de los homosexuales. Quizás, luego de algunos años, Silvio pueda volver a responderle a Lemebel y descubra en alguna de sus canciones universos que no había reconocido al escribirlas, como en esa que dice: “A los tristes amores mal nacidos / y condenados por su rebelión / daré algún día mi canción de amigo / y fundiré mi vino con su vino / sin perder el sueño por la excomunión”. Citándolo de nuevo, ojalá.

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