Amy Winehouse enciende la mecha del Rock en Rio de Lisboa sin voz y apenas en pie


FRANCISCO CHACÓN (Enviado especial)

LISBOA.- ¿Amy Winehouse sí? ¿Amy Winehouse no? ¿Aparecería Amy? ¿Cancelaría a última hora? Mar de dudas y expectación máxima en la apertura de la tercera edición lisboeta de Rock in Rio ante el regreso de la reina británica del soul del siglo XXI tras ocho meses sin ser capaz de ofrecer conciertos.

Viendo el lamentable estado en el que se plantó delante de 90.000 personas en el Parque da Bela Vista, no resulta nada extraño comprender por qué tan larga ausencia de los escenarios y por qué cada vez parece causarle más perjuicios el ruido mediático en el que se ha dejado envolver por la prensa británica más despiadada.

Casi 40 minutos hubo que esperar a que la diva de tan sólo 24 primaveras reuniese las fuerzas suficientes para, convenientemente escoltada por dos de sus músicos, ponerse delante del micrófono. Bastante que logró sostenerse en pie a duras penas, tal era su grado etílico y de otras sustancias.

Estaba ahí, pero había dejado su portentosa voz en Camden Town, el distrito londinense donde se puede decir que malvive. El chorro de su garganta joven pero heredera de las grandes maestras de la Tamla Motown o la Stax se transmutó, para disgusto de sus ávidos fans, en una patética exhibición aguardentosa que nada tenía que ver con el derroche que rezuma su aclamado álbum ‘Back to black’.

“Amy, Amy, Amy”, gritaba la multitud en el arranque de un show tan escueto que ni siquiera alcanzó una hora de duración. Y eso que la organización le había reservado 90 minutos para explayarse en el ‘prime time’ de la primera de las cinco veladas de este macrofestival, antesala del Rock in Rio que desembarcará en Madrid el último fin de semana de junio y el primero de julio.

Copa en mano, no tardó en acometer ‘Just friends’, uno de varios temas de ‘reggae’ que jalonaron su actuación. Sus brillantes himnos se quedaban en piezas sustentadas por la potencia negroide de su banda, sobre la cual le costaba elevar su volumen vocal. Era la prueba palpable de que le urge ingresar en una clínica de desintoxicación porque, de otro modo, se asoma al borde del precipicio.

Tosía y tosía mientras se sumergía en un doble homenaje a los recordados Specials, los adalides de la resurrección del sonido ‘ska’ a finales de los 70 y principios de los 80. Ritmos salvajes emparentados con los que salen permanentemente de las calles de Brixton. Eran ‘Message to you’, ‘Rudy’ y ‘You’re wandering now’, que remitían a los días en que los Selecter y The Beat secundaban al grupo de Terry Hall en el trono de un género que corrió paralelo a la ‘new wave’.

(Tomado del diario español EL MUNDO)

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