ALERTA: EL BOLERO ¡EN PELIGRO DE EXTINCIÓN!
Por César Pagano
En los años 60s del Siglo XX, la competidora pública que arrinconó el bolero fue la balada, en el nuevo siglo que recorremos, el odioso rival –por lo menos en Colombia- es el nuevo vallenato.
El bolero -en su constante desarrollo como género popular más extendido y sostenido de Latinoamérica y del Caribe – ha alcanzado un admirable desarrollo musical que culminó en las complejidades y sutilezas del feeling, y en depurados versos, impresionistas, simbólicos y refinados del bolero contemporáneo.
Aunque continuaba el sentimiento inspirando toda su hondura, ya se percibía la falta de ritmo contundente y cierto atraso desvinculado de un mundo en rápida transformación.
“SI LA JUVENTUD SUPIERA Y LA VEJENTUD PUDIERA”
De otro lado, la juventud de Latinoamérica y el Caribe, que sería la nueva destinataria para cautivar, heredar y enriquecer el bolero, cada vez oye y comprende menos las hermosas y complejas armonías de este género romántico. La poética iberoamericana y en especial el hermoso florilegio contenido en el bolero, no lo conocen los mozalbetes actuales para los cuales el bolero es un enigma, NO POR CULPA DE ELLOS, SINO DE LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACIÓN o CONTAMINACIÓN para los cuales el Bolero es un género en desuso.
Unas generaciones nuevas, con vocabulario fácil y restringido, con escasas lecturas y mucho Internet, ¿podrán entender acaso vocablos tales como: querube, galantería, dilema, ronda, tirana, falsaria, vendabal, madrigal, congoja, bruma, albricias, albur, embrujo, pensil, plenilunio, frenesí, tisú, alborada, endrina, gema, infortunio, temeridad, o joyel? ¿Sabrán de lo que es la aventura de la serenata, esa explosión de pasiones cantadas por otros y dirigidas hacia “el balcón aquel” en el cual se debía percibir algún gesto de la amada?
En realidad lo que predomina es una mocedad conformista y sin criterio propio, que está poco armada mentalmente para soportar sin contaminarse el bombardeo de la TV, el cine y la radio .Como respuesta sólo puede abusar de escasas palabras generalizadoras, pues todo lo que ocurre se les volvió: chévere, espectacular, chimba, mamera, bacano, vaina, intenso, super, OK o marica.
ORÍGENES DE LAS MODAS
Ante la explosión musical que significó el rock y sus derivados, desde los mismos Estados Unidos, una franja de juventud más recatada y tradicional se asentó en el romanticismo (Paúl Anka, Trini López y José Feliciano). Esta corriente después tomó dos direcciones: una que se adhirió con entusiasmo a la canción protesta de Joan Báez o Bob Dylan y otra que se enrumbó nítidamente hacia el baladismo de corte sentimental y sin compromiso social alguno.
A nivel mundial el baladismo había comenzado en San Remo, cuando la fuerza real de lanzamiento de esta onda romanticona y transnacional creció desde l951 e La Riviera, evento en el cual se presentaron dos cantantes pioneros que fueron Nilla Pizzi y Achille
Togliani, pero que oficialmente despega desde l952 y se encumbra con Mona Bell en 1959 y especialmente con Domenico Modugno quien lanza sus grandes canciones mundiales allí: Volare,(l958), Ciao Ciao Bambina en el siguiente año, y en 1966 con Dios como te amo.
La racha baladística, seguiría avanzando gracias al Festival de la Canción española con sede en Benidorm,donde vuelve a relumbrar otra vez la voz de la chilena Mona Bell.
Después consiguen figuración inusitada Raphael, (1962), Julio Iglesias (196
y Emilio José (1973) Manuel Alejandro y Pérez Botija destacan como compositores de estos tiempos. Todo este fenómeno impulsado por nuevos patrocinadores conservadores, como Coca Cola ,quienes asustados con los beligerantes y explosivos mensajes musicales de la Salsa o el reggae , terciaron para apoyar algo más manejable y manso como la balada.
Así como La Balada trajo cierto aire refrescante (mensaje actualizado, temática más urbana y directa, nuevas estilos y voces y arreglos), también este género sentimental y muchas veces elemental ,compitió con el ritmo vivaz y complejo del bolero y el fraseo y la voces más exigentes que el género requerían. Los cantantes novatos, eligieron el arte más cómodo y accesible y la mayoría se inclinaron a reforzar la moda del baladismo.
Además de restringirse la posibilidad del baile con todo su coqueteo danzario y sus declaraciones al oído, los escenarios y la farándula se inundaron de chicas y chicos insinuantes , muy apuestos, que ahora podrían mostrarse lindos en TV y establecer unos patrones menos exigentes al cantar un género más liviano, de escaso exigencia rítmica y vocal, que les facilitó cultivar una nueva fanaticada suspirante .
Algunos o algunas cantaron bien, pero Ni de lejos podrían compararse con: Lucho Gatica, Vicentino Valdés, Tito Rodríguez o Roberto Ledesma, con Olga Guillot, Elena Burque o la enigmática, Toña la Negra, esa voz singular agravada por su existencia triste. Y ni hablar de los Tríos ese armónico engendro de voces y guitarras para brindar el bolero en serenata con Los Panchos, Los tres Diamantes, Los Ases, Los tres Caballeros o los Tres Reyes. Sólo hubo artistas excepcionales que interpretaron adecuadamente varios géneros como la canción , la balada y el bolero, entro otros los puertorriqueños Danny Rivera y Lucecita Benítez y el mexicano José José.
Por supuesto que la manera evolucionada y compleja del bolero no fue apreciada entre las generaciones sin educación para ello. Además los medios masivos de contaminación –tan proclives a lo nuevo-, favorecieron en la difusión, a la balada. Más adelante, la tendencia uniformizadora y baladizante de mensajes sencillos y estilos melosos, respaldada por arreglos pegajosos, se haría tan fuerte por la amplia difusión y recepción que cautivaron a : México ,Argentina Brasil, Chile, Ecuador, Perú, Uruguay, Colombia, Panamá ,Cuba y Venezuela, países donde se multiplicaron representantes de esta tendencia de la balada y el pop hermanadas en la música y en los negocios. Esa es quizás una de las formas primeras de globalización de un género musical en boga. Así evolucionó y acaparó la atención y los oídos juveniles en toda América Latina y el Caribe el baladismo de procedencia europea.
Y LLEGO LA GOTA FRIA DEL VALLENATO
De otro lado de la geografía, desde los años 80s en la costa norte de Colombia, comenzó el avance progresivo de un vallenato diferente, fraguado por estudiantes urbanizados que fue ganando audiencia. Hay dificultades para explicarse como se abandona el estilo raizal, variado, histórico o mítico, poético y con vigorosos acentos regionales que narraban bellamente episodios grandes o pequeños, con una música más elaborada e interesante , para adentrarse en los sonidos característicos de otro vallenato romanticoide con acentos y estilo común , que fueron marcando poco a poco Alfredo Gutiérrez, El Binomio de oro y más rotundamente Diómedes Díaz, un carismático cantante que conquistó fama en su tierra y luego en muchas zonas del continente.
Ahí está para valorar este género, repleto de piezas musicales de extraordinaria ingenuidad, donde destaca el lloriqueo centrado en la mujer y una rutina de melopeas arrancheradas sin grandes novedades en los motivos o en la música . Por ahí sigue sonando el ejemplo y escalofriante del El Osito de peluche. Pero a estos dos géneros rivales del bolero como son el vallenato y la balada, se les han sumando otros competidores de todas las calidades que lo han acorralado más aún: salsa rosada, el pop insípido, la bachata desteñida e incluso la innegable calidad de la nueva trova o el despreciable y chocante mensaje y música rutinaria del Reggetón idiotón.
Los adolescentes ya no se enamoran con el precioso bolero al cual casi no conocen. Ahora se apasionan con algunos géneros rivales inferiores, que tienen su difusión atosigante garantizada a plenitud, mientras al bolero lo esquivan mezquinamente o por interés o ignorancia los programadores de los medios de comunicación.
LA CLAVE ANGLICANA Versus LA CLAVE LATINA
Ni que hablar de los aires anglosajones que tumbaron las puertas entreabiertas del disco, la radio, la prensa y especialmente el cine y la televisión, porque están directamente conectados en favor de los intereses económicos de las transnacionales del espíritu .No sólo la calidad la que explica, por ejemplo el triunfo mundial del rock en sólo medio siglo Detrás de cada música en boga, hay un imperio económico que lo sustenta y donde los difusores e impulsores nacionales reciben su comisión. Hay un porcentaje tentador que les hace a olvidar a muchos comerciantes la defensa de la identidad y la cultura propia de estos países dependientes.
¿DONDE ESTAS BOLERON?
El Bolero, ese precioso género del patrimonio sentimental e hispanoamericano, está entrando en desuso .No es justo, ni convincente que siendo una música más antigua , que nació en el continente americano, con preciosa e incesante elaboración y con textos más bellos, expresivos y pulidos, esté siendo reemplazado por unos competidores de menor jerarquía e incluso de mal gusto.
Mucha pasión, millones de uniones han corrido desde que el Bolero comenzó oficialmente en Santiago de Cuba en 1885 con Tristezas , el primer bolero impreso en partitura obra musical que brotó del corazón y la sabiduría de José Pepe Sánchez, quien le imprimió su propósito definitivo y esencial de carácter romántico ,una forma melódica introductoria antes de la primera estrofa, un interludio instrumental característico en la mitad de la pieza, otras estrofas y un ritmo incitador para el baile con un final también identificable. De allí todo fue evolución dinámica y creadora que ahora pretende sustituirse por ritmos musicales comprobadamente inferiores.
SABOR A MI, A TI, A TODOS
Creíamos algunos que el triángulo substancial del bolero habría que trazarlo entre Cuba, México y Puerto Rico, pero atinadamente, Catalino El Tite, Curet Alonso, proponía ampliarlo a un cuadrado sonoro con la inclusión de República Dominicana.
Luego en la historia, todos los países latinoamericanos se abrazaron amorosos al bolero, lo hicieron suyo y aportaron vibraciones propias para conferirle mayor amplitud y consistencia. El poder de la calidad artística fue tan inmenso y contagioso que logró seducir en un encuentro insólito al gigantesco Brasil, y al pequeño Haití, no obstante la barrera del idioma y una entidad soberbia y autosuficiente, pero todas las naciones latinoamericanas, se dejaron conquistar tiernamente por El Bolero -ese gran corruptor de mayores-.
Fenómeno parecido ocurrió en el colosal y babélico Nueva York metrópoli que recibió el legado, cuando los inmigrantes latinos también afirmaron su herencia con sus aires enamorados que evolucionaron hasta conmocionar en tiempos contemporáneos con el Bolero Salsero, que también ha tenido sus compositores e intérpretes inolvidables como Curet Alonso.
¿QUE QUEDA HOY DEL NUEVO BOLERO?
Muy pocos compositores con la desgracia de no ser divulgados: Ignacio Barreto en Venezuela, José Luis Nogueras en Puerto Rico, Elizabeth Morris o Carmen Prieto en Chile. Desde Cuba se hacen notar Efraín Ríos, Francisco Céspedes, y especialmente la enorme figura estelar de Martha Valdés y desde México Carlos Estrada y Lolita de la Colina, con mejor suerte pues se ha desenvuelto trabajando un híbrido afortunado entre el bolero, la canción y la balada. Y de intérpretes aunque hayan callado en la muerte igualitaria, Rolando Laserie, Carlos Julio Ramírez, Joe Valle, Leo Marini, o la voz estremecida y contraltada de Ruth Fernández, conservamos un poco ocultos esos enigmas de jerarquía tales como Maricarmen Pérez y Carlos Cuevas en México, María Isabel Saavedra, Claudia Gómez, Jorge Hernán Baena, o la revelación asombrosa de la voz y figura de Lorena Bloom en Colombia, Gisela Guedes y María Rivas en Venezuela, Anaís Abreu, Alma Rosa Castellanos, Raquel Hernández y Raquel Sozaya desde Cuba, aunque mucho menos famosas que Omara Portuondo, más exaltada por pertenecer al elenco de Buenavista Social Club, que por magnífica bolerista. De la Cuba del exilio nos marcó el caso aberrante del formidable Luis García -uno de mis favoritos-, quien llegó a destiempo a Miami, nunca se enroló con la familia Estafan y cometió la falta de cortesía de morirse de repente y no poder así cumplir una invitación a Colombia.
PELEAR LOS ESPACIOS
Pero si hay artistas no hay donde presentarse: México no ha vuelto a hacer sus encuentros internacionales DEL BOLERO. Panamá ha perdido el impulso inicial, El
Festival de Valencia (Venezuela) paró en esa ciudad con la muerte súbita y cardíaca de García Marcano aunque ahora lo ha recogido Caracas, Argentina olvidó su filón del bolero y en Colombia están esperando mejor continuidad los Festivales de Cartagena,
Manizales, Medellín y Riohacha. Puerto Rico ya no sostiene cumplidamente su reunión anual y apenas distribuye su revista de fervorosos coleccionistas en
Ponce. El otro gran fortín es Cuba que sostiene tozudamente su Festival de Boleros de Oro desde 1986, pero ese evento también está exigiendo aires renovadores para seguir cumpliendo su papel de preservación y vanguardia a nivel continental.
UN POCO MAS Y A LO MEJOR…
El Bolero es más que centenario si aceptamos la fecha de 1885 como fundadora, pero hoy tiene más enemigos que amigos, como Álvaro Mutis, quien sostiene retador y elitista que: “El bolero es una de las causas del subdesarrollo latinoamericano” o Jorge Valencia Jaramillo que lo acusa de habérsele arrodillado sólo a la mujer. Lo más paradójico es que después de sostener una trayectoria laboriosa, luminosa y centenaria de imparable desarrollo, luego de crear muchos estilos, historias, amores e hijos y ser el más duradero y extendido de los géneros latinoamericanos y del Caribe, el bolero no es conocido o está siendo abandonado poco a poco por las nuevas generaciones, que sólo
tienen la opción pasiva de dejarse bombardear prioritariamente por sus alternativas, quizás más juvenícolas, pero claramente inferiores. Y todo eso se debe atribuir especialmente al favoritismo que reciben sus géneros rivales y competidores por la audiencia, de los medios masivos de contaminación.
MEDIDAS EXTREMAS
Al Bolero hay que solicitarlo en la Radio, en la televisión, en el cine. Hay que defenderlo con argumentos amorosos antes que con airada pasión, hay que promoverlo en tertulias de amigos, conferencias ilustradas y entre los enamorados. Libros y partituras sobre el Bolero, promover encuentros en teatros y al aire libre con las notas románticas del bolero .Las instituciones culturales deben ofrecer premios para estímulo de compositores e intérpretes, los gobiernos deben censar y agremiar a los artistas y proporcionarles seguridad social. En fin, apliquemos todo lo que se nos ocurra que garantice su supervivencia, porque aunque Ud. no lo crea o quiera, el bolero está languideciendo paulatinamente.
Por esas y otras poderosas y amorosas razones a nuestro bolero: Cultívelo, analícelo, escúchelo, compóngalo, difúndalo, preséntelo, critíquelo, expórtelo, cántelo, tóquelo, obséquielo y báilelo.
¡No se quede tranquilo!: defienda por todos los medios a su alcance el bolero, así como se defiende un gran amor que amenaza con disiparse sin remedio.